Hoy en día muchos de nosotros estamos emprendiendo y/o tenemos personas a nuestro cargo. Nos damos cuenta que el rol del “jefe” ha cambiado 180°.

El poder

Cuando una persona confía en ti, es porque confía en tus capacidades e intenciones. Es decir, que sabes lo que haces y deseas lo mejor para ella. A veces, el problema es que tenemos a nuestro cargo personas con las que no hemos interactuado. Por tanto, no conocen nuestras intenciones ni capacidades. Es ahí, donde entra el poder.

El poseer un cargo superior te otorga un poder para dirigir a estas personas. Debemos usarlo como un facilitador, para poder dirigir sin que te conozcan. Nuestro objetivo debe ser prescindir del poder, que confíen en ti por las intenciones y capacidades que posees. Por eso, debemos mejorar constantemente y así ser coherentes (hago lo que digo y digo lo que pienso). Esto no quiere decir que uno no deba llamar la atención cuando es necesario. Sería un error dejar pasar alguna eventualidad por querer ser "el jefe chevere". Al contrario, el llamar la atención (de manera justa y respetuosa) es bueno. Además se debe buscar el porqué de la equivocación; ya sea, por no saber, no poder o no querer.

Productividad

Hoy en día la realidad empresarial se basa en: "Generar resultados tangibles desde la hora cero hasta salir del trabajo". Sin parar y con el mero objetivo de “hacer más”. Desde mi punto de vista, la productividad no es necesariamente más alta con ese formato.

La productividad es la "relación entre lo producido y los medios empleados". La diferencia recae en lo que cada empresa considera como “producido”. En nuestro caso, lo medimos no solo con el trabajo tangible, sino también con el espacio para innovar y pensar. Este tipo de “productividad” genera nuevas maneras de hacer las cosas (más rápidas y económicas). Pero es importante no confundir entre innovar y no cumplir con las actividades asignadas para el día.

Responsabilidades

Una de las maneras para exigir cada vez más a tu equipo es compartiéndoles la responsabilidad (compartir, no transferir). Hacerlos “dueños y señores” de proyectos o inclusive áreas para que puedan ser manejadas por ellos. Permitiendo que luzcan y mejoren sus cualidades profesionales y de liderazgo. Es tu misión como líder: preocuparte por el progreso de todo tu equipo. Por tanto, el progreso que ellos tengan tiene que estar asesorado por ti. No solo para asegurar el resultado, sino también para dirigir su crecimento como persona.

Aprendizaje

En mi corta experiencia:

  1. Cuando adoptas estos formatos de trabajo, las personas hacen más de lo que se les pide. Están motivados e identificados.
  2. Recuerda ser siempre coherente y leal. Es decir: Hacer lo que dices y decir lo que piensas. De esta manera, las personas verán tus intenciones, capacidades y sobre todo tus acciones.